De negros.
Imagina unos ojos negros.
La guerra y sus cuatro paredes, llenas de realidades paralelas.
Y se dirige hacia ti, los ojos, digo.
Hoy no sabe si quererte u odiarte, pero que mas da.
Están ahí, siguen estando, tan tristes como siempre.
Y los saludas con la misma ternura con la que te despediste de ellos, llenos de dudas y con alguna que otra herida más.
Pero ésta vez vienen algo diferentes, vienen dispuestos a matar a todo aquel que te haga sufrir.
Hasta arrancarles la piel, dice.
Tampoco te lo imagines tanto, porque solo le pasa de muy vez en cuando.

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