Tú y todas tus musas.

Aún recuerdo aquella que me contaste, esa de los ojos verdes, la del tren, tu preferida, aquella a la que le escribiste esa canción,
¿O era esa que llevaba ese perfume que tanto te gustaba? Esa que sólo con su olor ya te dejó prendado...

Que lío, nunca me aclaro.

No, seguro que era la de la boca bonita y la sonrisa aún más preciosa... O la que conociste en aquella fiesta, sí, esa que besaba con tanta ternura.

Aunque pensándolo bien, creo que es esa a la que le dedicabas los ratos más intensos de tus noches de insomnio, esa misma que es capaz de robarte 190 sonrisas por minuto.
Puede que también sea aquella otra que conociste por casualidad por las calles de Madrid, ¡la casualidad más bonita que existía ese día!
O esa, a la que sólo has visto un par de veces, la que alguna que otra vez te ha tenido entre sus piernas.
¿Y esa imposible? Esa que te hace estar seguro de que revolucionará todos y cada uno de tus sentidos, sí, creo que es esa.

O puede que sea esa otra que aún no has conocido, o aquella chica que consiguió conquistarte en un mes y se fue en un sólo día.

La morena de la calle de atrás, la rubia del bar o la vecina del octavo, esa última que te tuvo cada noche en su cama y se despidió de ti con un simple "ha sido un placer, volvería a follarte otra vez"

No sé aún cual de todas ellas es más musa,
pero son todas tus palabras 
y todas tus canciones.


Ahora hazme un favor.
No dejes de buscar musas, que aunque sea a ratos, los ojos se te vuelven más alegres cuando escribes sobre ellas.


"Qué loca me vuelves... Y de cuantas maneras"


Mi pequeño de las musas y las dudas infinitas.

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