Mis rotos, los suyos, los nuestros.
Mamá dice que siempre hay un roto para un descosido y que los malos recuerdos hay que olvidarlos.
El problema es el "roto", verás, a mi me rompieron demasiado y tantas veces que tengo un máster en volver a abrirme las heridas.
Pero oye, que él hace bien poniendo parches, le favorecen, que nunca se le note la ausencia de amor, nunca. Eso de aparentar siempre se le dio genial, una pena que a mi no.
Verás, yo no necesito un descosido para mi roto, necesito...
Necesito que vengan con ganas y me rompan aún más, y cuando esté hecha trizas... Me cosan.
Y bueno, el problema final es que los dos necesitamos remedios.
El problema es el "roto", verás, a mi me rompieron demasiado y tantas veces que tengo un máster en volver a abrirme las heridas.
Aunque pensándolo mejor, su problema es mayor que el mío.
A él lo descosí tanto que ya no sabe ni volver a coser sus ganas de amar.
Verás, yo no necesito un descosido para mi roto, necesito...
Necesito que vengan con ganas y me rompan aún más, y cuando esté hecha trizas... Me cosan.
Con hilos tan fuertes que no se puedan volver a descoser jamás.
Y bueno, el problema final es que los dos necesitamos remedios.
Y nuestras agujas no son capaces de hilarnos nunca, juntos.
Y aquí estamos, borrando recuerdos y preparando nuestra piel para que otros nos tatúen recuerdos nuevos.
Comentarios
Publicar un comentario