Bukowski ya lo dijo, gilipollas.
'EL POLVO MÁS TRISTE DEL MUNDO' Charles Bukowski
""No os engañéis por el título y su sentido irónico; a veces las cosas buenas no tienen por qué hacernos felices. A veces tan sólo nos hacen olvidar que no lo somos.
Esta fue una de esas cosas. Bueno, más que cosas, fue uno de esos polvos. De los 'sin querer' que ambos quieren y que sólo pasan si uno de los dos deja de hacer el gilipollas por un momento y decide que si algo no tiene que pasar no se mete en tu habitación ni se tumba a tu lado en la cama.
Ni te sonríe, ni lleva lencería, ni te la pone dura...
Y claro; pasa. No como ninguno de los dos esperaba—porque lo esperaban, yo sé que lo hacían—, pero pasa y me toca a mi ver el desastre que montan dos auténticos gilipollas en unos minutos. Hay que joderse. Joderse y escribir, porque al fin y al cabo en esta habitación que huele a sexo, desodorante y tabaco se han juntado un par de historias que nada tenían que ver. Aparentemente. Porque los desgraciados trajeron consigo más que sólo ganas: Él era de los que hablaban de amor pero sólo sabía follar, y ella follaba para desaprender a amar. Y así, amigos; así se entendían. Aún sin saberlo. Y como no lo sabían tampoco pudieron satisfacerse, ¿Sabéis? Y no hay nada más triste que eso, ni siquiera sus soledades.
Vaya lío, ¿Eh? Lo que quiero decir es que realmente no estuvo bien lo que hicieron. No estuvo bien en sí, la mierda emocional, moral y todo eso me la suda. No estuvo bien porque ella se moría de ganas por limpiarle esa gota de semen con el dedo corazón y chupárselo mientras él la mira, y no lo hizo. Él tampoco estuvo aplicado, ¡Nada aplicado! Aún estoy intentando imaginar qué pasaba por su cabeza para que no se la follase de todas la formas posibles, ni por qué estúpida razón no le dejó una marca de dientes en esa nalga blanca... Yo lo hubiese hecho.
Creo que muchas veces las personas pensamos demasiado. O no lo suficiente. Y como estos dos a parte de ser unos miserables también son personas pues ahí está la respuesta: La una tuvo miedo; miedo de que él pensase 'algo' de ella—las mujeres son así, dejadlas—. ¿Y él? Él creo que simplemente tuvo prisa y no pensó lo suficiente en qué estaba pasando—así somos los hombres, es meterla y nos da igual que de fondo estén Los Simpson o una ópera de Vivaldi—.
Porque, al fin y al cabo, ¿Qué demonios saca un hombre de pensar?, sólo problemas.
No sé, quizá ya soy demasiado viejo, borracho y loco como para juzgarles. Después de todo no han hecho nada más que follar. Da igual la manera. Pero sí hay algo que me gustaría decirles a ellos y a vosotros: Necesítense. Ni amen, ni odien, ni recen. Sólo necesítense como perros y satisfagan ese impulso; follen aunque esté mal y, lo más importante: aprendan a no pensar mientras lo hacen""
Ni te sonríe, ni lleva lencería, ni te la pone dura...

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