Las mejores historias suceden en pleno desastre.
¿Qué querías que hiciera?
Vino a mi.
Solo quería contarme su historia;
que yo pintara sus palabras,
que él fuera el príncipe que salvara a la princesa de las garras del dragón.
Según él, ese eras tú.
Pero en este caso, no hizo falta que luchara contra ti,
porque ya no protegías la torre de mi corazón.
¿Cómo iba a negarme?
Sabes que me encanta imaginarme historias y escribir sobre ellas.
No tuve otra.
Me pidió que le escribiera la historia más maravillosa que nunca había oído...
Se empeñó tantísimo...
Que acabó transformándome a mí
en la protagonista de la historia de amor más absurda de todas.
Fuimos FELICES,
nos comimos entre
LOS DOS.
Las perdices terminaron comiéndose todos tus restos,
mi querido dragón.

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