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Mostrando entradas de diciembre, 2013

Bukowski ya lo dijo, gilipollas.

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'EL POLVO MÁS TRISTE DEL MUNDO'   Charles  Bukowski  ""No os engañéis por el título y su sentido irónico;  a veces las cosas buenas no tienen por qué hacernos felices. A veces tan sólo nos hacen olvidar que no lo somos. Esta fue una de esas cosas. Bueno, más que cosas, fue uno de esos polvos. De los 'sin querer' que ambos quieren y que sólo pasan si uno de los dos deja de hacer el gilipollas por un momento y decide que si algo no tiene que pasar no se mete en tu habitación ni se tumba a tu lado en la cama.  Ni te sonríe, ni lleva lencería, ni te la pone dura... Y claro;  pasa.  No como ninguno de los dos esperaba —porque lo esperaban, yo sé que lo hacían — , pero pasa y me toca a mi ver el desastre que montan dos auténticos  gilipollas  en unos minutos.  Hay que joderse.  Joderse y escribir, porque al fin y al cabo en esta habitación que huele a sexo, desodorante y tabaco se han juntado un par de historias que nada te...

Escondida tras mi trinchera, evitando toda esta guerra.

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Pasa que lo entiendes, se acabó. Y en tu cabeza resuena ese último portazo con sabor a despedidas, cerrado, sin posibilidad de volver a entrar. Pero recuerda, ya nada va a ser igual. Ya no quiero que me toques, ni suave, ni lento. Ya no quiero ser tu mundo, ni el nuestro. Yo no estoy libre de pecado. Pero...¿Y tú? He decidido, incluso asimilado, que todas las ilusiones se las llevó alguien en un saco. Ya no volveré a pronunciar tu nombre a bocas que no te conocen. Estoy harta, congelada de mirarte y leerte a ciegas. Buscándome en tus letras, como loca, pensando que serían para mi, siendo de otras. Y ahora, que quieres que te diga, pero solo pienso que te irás y será la mejor solución a éste problema. Y cuidado, que en esas maletas te llevarás toda la locura que tenía guardada para ti y cuando te des cuenta de que la tienes, seguirás proclamándome la guerra por quedarte un trozo de mi. Mi amor, ya ves, las ganas se terminaron,  las tuyas,...

Tú y todas tus musas.

Aún recuerdo aquella que me contaste, esa de los ojos verdes, la del tren, tu preferida, aquella a la que le escribiste esa canción, ¿O era esa que llevaba ese perfume que tanto te gustaba? Esa que sólo con su olor ya te dejó prendado... Que lío, nunca me aclaro. No, seguro que era la de la boca bonita y la sonrisa aún más preciosa... O la que conociste en aquella fiesta, sí, esa que besaba con tanta ternura. Aunque pensándolo bien, creo que es esa a la que le dedicabas los ratos más intensos de tus noches de insomnio, esa misma que es capaz de robarte 190 sonrisas por minuto. Puede que también sea aquella otra que conociste por casualidad por las calles de Madrid, ¡la casualidad más bonita que existía ese día! O esa, a la que sólo has visto un par de veces, la que alguna que otra vez te ha tenido entre sus piernas. ¿Y esa imposible? Esa que te hace estar seguro de que revolucionará todos y cada uno de tus sentidos, sí, creo que es esa. O puede que sea esa otra qu...